LA TEOLOGIA DE LA LIBERACIÓN EN EUROPA-ESPAÑA
Benjamín Forcano
El resultado positivo de un comienzo difícil y hostigado
Después de unos 50 años largos, podemos concluir con gozo que la Teología de la Liberación, recelada y temida cuando no reprobada en sus primeros arrimos a Europa, hizo un itinerario sólido y alcanzó muy buenos resultados.
Estábamos estrenando la primavera radiante del Vaticano II, y los anhelos de muchos teólogos, fermentados desde hacía tiempo, cobraban vigor y forma en el ámbito ecuménico del concilio Vaticano II, acontecimiento el más importante de la Iglesia católica en el siglo XX.
Era clara la conciencia, entre muchos movimientos, colectivos y comunidades de la Iglesia, el atraso y el desfase que acompañaba a la Iglesia tras su atrincheramiento antimoderno en los últimos siglos.
Los avances tecnocientíficos, sociales y políticos de la posguerra mundial, airearon muchos errores del pasado, desencanto de absolutismos imperialistas y racistas y aceleraron interrogantes, y desafíos para un nuevo pensar y obrar teológicos.
No obstante, este brio renovador conciliar del Vaticano II, iba a conocer pronto la parálisis y la involución más fuerte, nada improvisada, de Juan Pablo II, continuada luego por Benedicto XVI con temores y dimisión final.
Es un período de casi cuarenta años, donde se impuso la restauración (vuelta al preconcilio) de Karol Josef Wojtyla, quien a sus 58 años, fue elegido el 16 de octubre de 1978, como el primer Papa polaco de la historia y el primer Papa no italiano desde 1523. Su gobierno duró 27 años. Y a él le siguió el del cardenal Joseph Ratzinger, elegido Papa el 2 de abril de 2005, con duración hasta el 28 de febrero de 2013,en que renunció.
Por los años 1960, y aún antes, aparecen en escena los tres factores, que condicionaron fuertemente el periodo soci-político -eclesial que llega hasta nuestros días: Teología pogresista de Europa, Celebración del Concilio Vaticano II , Teología de la Liberación.
Dentro de estos tres factores, se descubre una profunda interrelación que, analizados un poco en detalle, nos van a permitir comprender el panorama teológico que se ha venido desarrollando entre Europa y América o, en términos más amplios, entre el Primer y el Tercer mundo.
La Teología de la Liberación dentro de la Teología Progresista de Europa